Cervical
Dolor en la base de la nuca, cefaleas y migrañas, zumbidos, bruxismo, embotamiento, náuseas y mareos. También dolor, hormigueo o falta de fuerza en los brazos.
El método
Un método médico que va a la causa del dolor y un enfoque integral que ordena los hábitos que lo sostienen. Esto es lo que vas a encontrar acá.
El punto de partida
Buena parte de lo que sentimos y de cómo nos movemos pasa por la columna. Cuando dos vértebras comprimen un nervio, el dolor aparece — ahí, o lejos de ahí: en un hombro, una rodilla, la cabeza. Por eso el tratamiento empieza siempre por la columna, aunque el dolor se sienta en otra parte.
Cómo se manifiesta
Cuando una vértebra se desplaza y comprime el nervio que pasa por ahí, el síntoma aparece donde ese nervio llega. Por eso el mismo problema se siente tan distinto según la altura de la columna en la que ocurre.
Dolor en la base de la nuca, cefaleas y migrañas, zumbidos, bruxismo, embotamiento, náuseas y mareos. También dolor, hormigueo o falta de fuerza en los brazos.
Dolor torácico, falta de aire, palpitaciones y menos distensibilidad del tórax — los síntomas físicos que suelen asociarse a los cuadros de ansiedad. El diafragma trabaja peor, y con él la respiración, la digestión y la postura.
Lumbociatalgia y lumbocruralgia: dolor, hormigueo y falta de fuerza en piernas, pies y pelvis. Ahí se origina también la pubalgia.
La columna se divide en segmentos para poder explicarla, pero es una estructura indivisible: se trata entera, igual que el cuerpo.
Cómo trabajamos
No son etapas: las tres actividades corren en paralelo, al ritmo de cada cuerpo.
Genera espacio entre las vértebras para descomprimir el nervio. Tracciones lentas y progresivas, sin movimientos bruscos.
Trata la contractura que se formó alrededor de la compresión, para que el cuerpo no vuelva a cerrarse sobre el mismo punto.
Recupera músculo, tendón y postura, y construye el balance postural: la posición en la que tu columna gasta la menor energía posible.
El enfoque integral
El dolor no vive aislado: se retroalimenta con el mal dormir, la inflamación y el estrés. Por eso el método trabaja también sobre los hábitos, con la mirada del naturismo: aire libre, buena respiración, movimiento, alimentación y descanso, en sintonía con los ciclos del día. Sin recetas mágicas — un paso por día, al ritmo que puedas.
Entre sesiones
Tus hábitos y ejercicios con videos, un mapa del cuerpo para registrar tu dolor y un asistente que conoce tu tratamiento. El tratamiento sigue en tu casa, y el equipo lo ve.
Es un método manual de origen tibetano que trabaja sobre la posición de las vértebras. Parte de una idea: cuando una vértebra se desplaza y se pierde espacio entre una y otra, el nervio que pasa por ahí queda comprimido; primero aparece la contractura local y después el dolor. Con maniobras manuales los cuerpos vertebrales tienden a volver a su lugar, el nervio deja de estar comprimido y el dolor —el local y el que se siente lejos de ahí— va cediendo.
Una escoliosis previa, caídas y accidentes, malas posturas sostenidas, sedentarismo y estrés emocional. También el ejercicio de alto impacto sin una preparación previa que fortalezca la columna y las grandes articulaciones, y el deporte de alto rendimiento, sobre todo si es de contacto.
No. Con el mismo concepto de realineación se trabajan las grandes articulaciones —hombros, codos, muñecas, caderas, rodillas y tobillos—, la articulación temporomandibular y las articulaciones de manos, pies y dedos. Aun así el tratamiento empieza por la columna, porque es desde donde se organiza el resto.
Depende del caso: de la antigüedad del cuadro, de su gravedad y de cuánto del trabajo entre sesiones puedas sostener. Por eso no damos plazos antes de evaluarte. Lo que sí sabemos es que la etapa exigente es la del principio: pasados los primeros tres a seis meses, con unas dos horas semanales de movimiento consciente y una o dos sesiones mensuales alcanza para sostener lo ganado.
Es la mirada que acompaña al trabajo manual. El naturismo entiende la salud como la normalidad funcional del organismo en sus procesos de nutrición y eliminación —los que hacen a la vez el aparato digestivo, los pulmones y la piel— y trabaja sobre tres frentes: desintoxicar el organismo, recuperar el equilibrio térmico del sistema digestivo y alimentarse adecuadamente. Sus agentes están al alcance de cualquiera: el sol, el agua fría, el barro, el vapor y el contacto directo con la naturaleza.
Porque el síntoma es la forma que tiene el cuerpo de avisar. El analgésico y el antiinflamatorio tienen su lugar y a veces son necesarios, pero si el trabajo se detiene ahí la causa sigue intacta y el cuadro tiende a volverse crónico. Sentirse bien y llegar con energía al final del día es la normalidad de un organismo sano, no un privilegio.